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Carlos Esteban Cana
Yazco extenuado... Desconozco cómo y cuándo
llegué a este lugar tan poblado de mentiras.
Si no es por esta suave melodía, mis sentidos
me harían cenizas, y el viento
me llevaría cual fragmentos diminutos...
muy lejos... quizás al olvido.
Pero todavía estoy aquí, vida mía;
aún palpo los granos de arena que juegan con
mis dedos.
Y yazco, diva mía, cuasi rendido
al rosa magenta del crepusculario
que te acerca
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